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Naming: ¿Cuál es su importancia?

Los nombres se llenan de significados, no sólo las palabras sino el concepto de las mismas. Hoy, les contaremos cómo iniciar un proceso de naming para que una marca genere un vínculo con una persona simplemente con el nombre, y qué cosas debemos tener en cuenta a la hora de elegir este mismo.

Naming es el término que hace referencia al proceso de creación de nombres para un proyecto. Tanto si se trata de un nuevo negocio como si es para rediseñar toda una estrategia, el nombre será el punto de partida para crear una identidad verbal para tu futura marca.

Uno de los puntos a tener en cuenta es evaluar es que tan fácil va a ser posicionar tu marca en el sector de tu producto o servicio, si hay muchas marcas y nombres similares va a ser mejor cambiar el nombre. Otro aspecto importante va a ser prever dónde se va a implementar la marca, en qué sector, país, público objetivo o buyer persona.

Si bien el éxito de un proyecto, producto, o empresa no dependerá solamente del nombre, te ayudará a incrementar ese porcentaje de éxito. Existen técnicas que nos pueden ayudar a seleccionar el nombre ideal reduciendo ese universo de palabras hasta llegar a las más relevantes teniendo en cuenta un objetivo concreto.

Tené en cuenta que todo nombre genera en el usuario un retrato mental, por lo tanto, debemos tener en cuenta que la imagen o el sonido que tenga, le atribuirá características concretas.

Los pasos para desarrollar el proceso de naming son:

  1. Definir los principales atributos de marca o producto: ¿Cuáles son los 5 principales adjetivos que definen la personalidad de la marca o los atributos del producto?
  2. Determinar la promesa de la marca: ¿Qué beneficio único, que sea significativo para el público objetivo, ofrecerá la marca?
  3. Mapear a la competencia. Es necesario comprender el entorno en el que competirá la marca. ¿Qué nombres se toman? ¿Cuáles son buenos? ¿Cómo está respondiendo el público a ellos?
  4. Definir la categoría del producto en el que competirá la marca e identificar a los principales competidores. ¿En qué industria compite la marca? ¿Quiénes son los competidores primarios y secundarios? ¿Está en una categoría con ciclos de compra más lentos o más rápidos? ¿Es una compra racional o emocional?
  5. Pensar en nombres y filtrarlos, considerando los atributos y la promesa de la marca. ¿Cómo representa el nuevo nombre los atributos o promesas de la marca? ¿Hay connotaciones o asociaciones negativas?
  6. Listar los nombres según su categoría (descriptivo, acrónimo, abstracto, sugerente…).
  7. Evaluar el nombre respecto a las siguientes recomendaciones.

Toma en cuenta

  • Qué tan distintivo: ¿es exclusivo del mercado?
  • Corto: ¿Es sencillo y memorable?
  • Apropiado: ¿Tiene sentido para el producto o la categoría de la industria?
  • Fácil de deletrear y pronunciar: ¿es complicado de recordar o difícil de buscar?
  • Apta para el público: ¿puede la audiencia principal relacionarse con ella?
  • Extensible: ¿se presta a una identidad de marca extensible?

Estos pasos, además de ayudarnos a definir y filtrar el naming perfecto, también estarán acercándonos a definir la plataforma estratégica de la marca.
Más allá de estos pasos el primer consejo que les damos es tener paciencia porque el naming es un proceso creativo y toma su tiempo, pero el resultado del proceso va a trascender durante mucho tiempo; por lo general durante todo el tiempo de vida de la marca.